La amenaza de vivir el día a día
- Portobella shop

- 27 oct 2019
- 3 Min. de lectura
La alarma suena a las 5:50 am, me despierto a las 6:05 am, tiendo mi cama, reviso el celular hasta las 7:00 am, pongo a calentar el desayuno mientras me baño, me arreglo, y como hasta que el reloj marca las 7:30 am que por lo general es la hora en la que salgo de casa todos los días. Camino por 15 minutos hasta el portal de Transmilenio y como puedo me embuto en uno de esos buses, no sin antes asegurar mi celular y mi billetera, llego a la oficina a las 8:35 am, cinco minutos tarde pero siendo el primero en llegar de mi área, saludo a algunos compañeros, me tomo una aromática y comienzo mis labores del día, claro no sin antes ponerme mis audífonos para concentrarme mejor o tal vez distraerme más. Salgo a almorzar a las 12:45 pm., en el restaurante que suelo ir me atiende una pareja de casados… creo que están cerca de los 50 años. Termino de almorzar a la 1:30 pm y doy una vuelta por el barrio aprovechando el aire “fresco” y la vista, ya que en el edificio donde trabajo no hay ventanas (lo sé, yo también creo que es un bunker). Regreso a la oficina a las 2 y continuo trabajando y distrayéndome de vez en cuando hasta las 5:30 pm. Nuevamente me embuto en un Transmilenio y llego a mi casa a las 6:45 pm, casi siempre.

Foto: as.com
No sé en qué me pongo a perder el tiempo pero en un abrir y cerrar de ojos entre cenar, revisar el celular, responder algunos mensajes y leer unas cuantas páginas de un libro que tengo al lado de mi cama el reloj marca las 11:00 pm, a veces más pero es la hora que escogí como “ideal” para dormir y comenzar con la misma rutina el día siguiente.
Algo así es mi día a día, claro que también comparto con mi familia, amigos, voy a cine, teatro, parques y demás, pero quería hacer énfasis desde mi individualidad y marcar momentos tan triviales como tender la cama o hacer la fila para subirme al bus.
Y es que todo esto me pone a pensar en lo importante que es vivir el día a día pero de una forma consciente y con propósito. Estar y disfrutar el momento presente al tiempo que trabajamos por un objetivo, una meta o un sueño. De no ser así no tendría sentido la vida y sólo viviríamos el mismo día todos los días, que es lo que muchas veces nos pasa, nos dejamos atrapar por la monotonía y nos la vamos por la vida en estado zombie, cumpliendo horarios, pagando facturas y afanados porque termine el día, esperando que comience uno nuevo para hacer lo mismo.

Foto: Pintzap
En algún libro que leí hace ya algún tiempo, el autor decía; “los días son eternos, mientras las semanas se pasan volando”. La reflexión que me queda de esta frase es que desperdiciamos nuestros días, inmersos en la monotonía y soñando con una mejor vida sin hacer nada al respecto, así continuamos durante mucho tiempo y, cuando miramos atrás nos damos cuenta que no hemos logrado nada, y es normal, eso nos pasa a todos en algún momento, o eso espero para no sentirme tan solo. De cualquier forma lo importante es reinventarnos, salir de nuestra zona de confort, animarnos a probar nuevas cosas, visitar otros lugares, conocer personas y, hacer esas cosas que siempre hemos querido pero que no nos atrevemos por estar ocupados viviendo siempre el mismo día.
Es momento de que comencemos a trabajar en nuestro propósito de vida y darle valor a lo que estamos haciendo, hay un mundo por descubrir, sueños por cumplir y metas que alcanzar a las que no les estamos dando la importancia que se requiere, es momento de reaccionar y el mejor momento para hacerlo es ¡AHORA!.
Pensado, escrito, leído, releído y corregido.







Comentarios